segunda-feira, 19 de novembro de 2012

Maldiciones, energías, mente humana.


Muchas son las ocasiones en las que el ser humano ha dado rienda suelta a su imaginación. El subconsciente es una bola de energía creativa constante, salvaje y sin control. Algunas veces, cuando creamos, sabemos que solo está en nuestra imaginación. Otras veces, sin embargo, podemos llegar a dudar e incluso tener la firme convicción de que lo que hemos imaginado, es cierto.
Un buen ejemplo de lo que os digo, es el conocido como "mal de ojo". Se trata de una maldición en la que al afectado o víctima, le suceden desgracias continuamente. Es una tontería, pero la gente hace que esa falacia se convierta en una realidad, gracias al poder de la mente. Yo mismo me creí victima de mal de ojo (que tiempos aquellos... cuanta ignorancia) hasta que al final, tras leer mucho y despertar la lógica en mi mente, pude darme cuenta que era yo quien me hacía daño. Como otras tantas veces he dicho, la realidad no existe. Es decir, cada individuo crea su propia realidad y  lo que para mí es cierto, para otro es falso, y así será por siempre. Desde mi punto de vista todo me salía mal y solo había una explicación. Bobadas. Ah, y aquí es cuando otra mente, muy espavilada, decide hacer negocio con las creencias y miedos humanos. "¿Que tiene usted mal de ojo? No se me preocupe buen hombre, que aquí traigo la cura"

Y así, es como se hace negocio, señores:
Colgantes anti mal de ojo, atrapasueños, velas para el humor, para el amor, para el insomnio, para la felicidad, para el dinero, la planta del dinero, el san pancracio con la moneda de cinco duros (a lo anuncio de Donuts), etc.
Así somos los humanos. Necesitamos creer en cosas místicas. (ojo, yo el primero, aunque mi larga lista de creencias en los fenómenos paranormales se ha ido reduciendo drasticamente hasta llegar a pocas cosas inexplicables).



Gran parte de la culpa, es para nuestros predecesores. Ellos creían que pasar bajo una escalera daba mala fortuna. Transmitieron ese mensaje a sus hijos y estos a los hijos, y los nietos a sus nietos y así hasta llegar a nosotros. Por tanto, si de pequeño te dicen que pasar bajo una escalera trae mala suerte, de mayor lo creerás firmemente (tus padres y abuelos no pueden mentir santo Dieux!).

Pero claro, los que transmitieron el mensaje por primera vez se olvidaron de un pequeñito detalle. Olvidaron decir qué escaleras daban mala suerte. Se referían a las que había bajo las horcas para bajar los cadáveres de los ajusticiados. Aunque también hay otras versiones, como que se colgaban a las victimas directamente de la propia escalera o otras más religiosas como que una escalera se apoyó en la cruz de Cristo y por tanto, las escaleras están malditas. Por favor, solo son peldaños para acceder a sitios. No seamos infantiles en ese aspecto.

Por supuesto, todo es obra de nuestro subconsciente. Nuestros temores más profundos cobran vida allí. En ese lugar tan inaccesible, se crean nuestras costumbres, nuestros miedos, todo. Y es muy dificil cambiar algo. La mente humana señores, es así de puñetera.



Tras este bonito prólogo, quisiera explicar el motivo de esta entrada de blog. Es por algo que me ha pasado. ( Lo que no me pase a mí...)

Todo empezó hace cuatro años. Mi vida cambió. A peor. Tras encontrar algo maravilloso, todo lo demás se fué a pique. Me quedé sin dinero y debiendo al banco, encontré personas que me timaron, me vi sumido en trabajos esclavistas (dime si trabajar de sol a sol por 2 Euros diarios no es esclavista), entré en depresión y me rapé al cero, engordé... Madre mía, que mal de ojo!!! Pero analicemos:
1.- Me quedé sin dinero porque coincidió que en aquella época tuve que empezar a pagar al banco por el prestamo para el disco.
2.- Encontré personas que me timaron por dos razones. La primera por que no supe buscar adecuadamente. La segunda porque me fié de lo que ví, sin analizar cuidadosamente lo que ocurría y por tanto, yo mismo me metí en esos "fregaos".
3.- Me vi sumido en trabajos esclavistas por necesidad, aunque que quieres que te diga, ganar 100 o 200 euros mensuales por trabajar de sol a sol... Creo que pidiendo en la calle habría sacado más.
4.- Entré en depresión porque no supe afrontar los problemas y los fracasos.
5.- Engordé por comer demasiado, mal y no hacer deporte.

Resumiendo, amigos lectores,
todo lo malo que nos pueda pasar depende principalmente de nosotros mismos.  Y en segundo lugar, de las casualidades de la vida. Por ejemplo, si se muere alguien cercano es algo casual, pues nosotros no tenemos la culpa. O si nunca nos toca la lotería no es que tengamos mala suerte, simplemente es que por estadística es casi imposible que toque, etc.
Pero bueno, sigo con lo que explicaba:

Tras todas estas cosas, no sé por qué, me dió por ponerme aros en las orejas otra vez. (La última vez que me los puse fué con 18 años, creo y me los quité porque trabajaba de camarero y estaban prohibidos) Me cansé de poner y quitar y ahí se quedó la cosa. Pero, por cosas de la vida, decidí ponerme dos aros. Compré dos iguales, negros, con el dibujo del Ying Yang.


Hasta aquí bien. Trabajo en verano, gano algo de dinero, arreglo el coche, pongo los papeles en orden, me pongo un objetivo, voy a Barcelona a por un futuro mejor, etc, etc.
Pero otra vez parece que me acompaña la mala suerte. Primero, no tengo suficiente para estudiar lo que quería. Luego nada más llegar,mi abuelo es ingresado en el hospital y tras un mes triste y amargo, se muere. Consigo trabajo en diciembre, me hechan a la calle (aunque ya sabía que pasaría. Me lo dijeron antes de contratarme) y engordo otra vez. Vuelvo al pueblo. Todos los días despierto triste, sin ganas de nada y estafado por la vida en general. (No teneis más que leer mis anteriores blogs...)
Vamos, otra vez hundido en la mierda. Y esta vez sin aspiraciones, ni nada.
Pero bueno, una noche, antes de acostarme, me pesaba la cabeza. Mucho (vale, tengo la cabeza grande, pero era algo extraño) y todo provenía de las orejas. (Igual fue mi subconsciente, vete tú a saber) Me quité los aros y los guardé en la mesita de noche. Al día siguiente fui a trabajar. Me notaba distinto. Algo había cambiado. Estaba de buen humor, y mi mente no dejaba de crear metas y planes. Esperanza. Algo había cambiado dentro de mí. Seguía siendo consciente de los males de la sociedad, seguía sabiendo que muchas cosas místicas no eran más que falacias y cuentos. Pero joder, os juro que dentro de mi ser una chispa se encendió.
Y al cabo de unos días me doy cuenta. Ya no llevo los aros. Y todo empezó cuando me los quité.

Aquí vienen mis posibles explicaciones:

1.- Casualidad. Un día me levanto y mi mente subconsciente, para que no me autodestruya, me insufla buen humor.
2.- Los aros estaban malditos. (Que gilipollez madre mía)
3.- Por X razones, los aros han estado absorbiendo mi energía negativa (digamos que porque son de color negro y el negro atrae eso) y era una retroalimentación eterna. Es decir, los aros me devolvían la energía negativa y yo los alimentaba de nuevo. Y así cada vez más y más, como un acople de un micrófono a un altavoz.
4.- Los agujeros de los pendientes tocaron algún punto energético (en plan acupuntura) y me estaban desestabilizando la moral. (Agradecimientos a Rodrigo por plantearme esta posibilidad)

Como sea, me siento mucho mejor y por el momento, no creo que me los vuelva a poner. Además, me ha dado por cortarme el pelo y de alguna forma, mi subconsciente me está diciendo que hay que renovarse y empezar de cero, con nuevas esperanzas.

Antes de terminar, por supuesto, quisiera explicar lo que creo.  Creo en la energía. Puesto que todo lo que existe es energía que toma diferentes formas. Pero al final, todo es lo mismo. Energía. Una persona, una piedra, el aire... Todo, todo y absolutamente todo lo que existe es energía. (Incluso los sentimientos, los pensamientos, creo yo, son energía).
Se dice que en los lugares donde ocurrieron desgracias grandes (como asesinatos, torturas, etc...) al entrar en esos lugares, aun sin saber que ocurrió allí, tanto humanos como animales se sienten mal en esos lugares. Tienen una sensación desagradable y lo único que desean es salir de allí corriendo.

Eso puede explicarse con lo que creo. Es posible que la energía negativa liberada en aquellos instantes, quedara atrapada en las paredes de aquellos lugares. En el ambiente, en el espacio. No puedo asegurarlo, pero es lo que creo. Igual que la energia positiva. Hay lugares donde alguien o un grupo depersonas han sido muy, muy felices y al estar en esos lugares nos sentimos bien, relajados y muy a gusto. Cosas de la energía. Pues creo que con los objetos pasa lo mismo. Cuando una persona lleva consigo un objeto mucho tiempo, éste absorbe la energía de dicho individuo. Por ejemplo, una mujer que siempre llevaba un colgante. Si era una persona feliz, y vivía feliz, con una paz interior enorme, esa energia quedó atrapada en el objeto. Por tanto, cuando alguien se ponga ese collar, se sentirá bien.
Creo que en el caso de los aros, éstos pudieron absorber mi energía, que casualmente fue practicamente toda ella negativa. Al quitarmelos me quité un peso de encima.
Me siento mejor. Más positivo y con fuerzas y ganas de afrontar los retos de la vida y el día a día.
No creo que estén malditos en absoluto. Pero sí creo en que tienen mala energía dentro, así que cuanto menos los toque, mejor.

Creo que estoy comprendiendo mejor como es la realidad. El 90% de las creencias, son mentiras creadas por el ser humano. Así que debemos abrir nuestras mentes y asimilar que lo que creemos verdadero, puede que no sean más que inventivas. Debemos estar preparados para liberar las cadenas en nuestras mentes y ver el mundo como es realmente.

A todas las personas que lo estén pasando mal, solo les puedo decir:

Depende de vosotros.

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